Por: EFE
Ciudad Juárez, México; 16 de febrero.- En la frontera norte del país persiste una profunda sensibilidad histórica ante la retórica del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, particularmente después de que la Casa Blanca difundiera el pasado 2 de febrero un mensaje oficial para conmemorar el aniversario 178 de la guerra entre ambas naciones, conflicto que derivó en la pérdida de más de la mitad del territorio mexicano.
En el comunicado, Trump calificó el hecho como una “victoria legendaria” que permitió asegurar el suroeste estadounidense y reafirmar su soberanía, en un posicionamiento considerado inédito en la historia diplomática bilateral, ya que el Gobierno de Estados Unidos no acostumbraba recordar oficialmente esa fecha.
El pronunciamiento se produce en un contexto de tensión, luego de que el mandatario estadounidense planteara la posibilidad de emprender acciones contra cárteles del narcotráfico dentro de territorio mexicano, una propuesta que fue rechazada de manera categórica por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
Especialistas e historiadores señalaron que este tipo de declaraciones revive una herida histórica especialmente significativa en la región fronteriza, donde las comunidades quedaron divididas tras la firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo en 1848, que redefinió los límites territoriales entre ambas naciones.
Ricardo Melgoza Ramos, profesor investigador de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, explicó que este aniversario representa la pérdida de más del 55 % del territorio nacional, equivalente a aproximadamente 1.3 millones de kilómetros cuadrados, por lo que consideró inapropiado que se exalte ese episodio histórico desde el poder estadounidense.
Asimismo, advirtió que esta narrativa no contribuye a fortalecer la relación bilateral y, por el contrario, mantiene vigente una herida que aún genera sensibilidad en la sociedad mexicana, sobre todo cuando se vincula con el discurso actual en materia de seguridad y narcotráfico.
Por su parte, el periodista e historiador Juan de Dios, radicado en la región de Ciudad Juárez y El Paso, recordó que la guerra de 1846–1848 dejó comunidades fragmentadas y consolidó una frontera marcada por el río Bravo, cuyas consecuencias siguen presentes en la vida cotidiana.
El especialista consideró que las declaraciones del mandatario estadounidense reflejan una postura de reafirmación de poder y forman parte de una estrategia política relacionada con su agenda antimigratoria y su enfoque hacia México.
Este contexto adquiere particular relevancia en Ciudad Juárez, colindante con El Paso, Texas, una de las zonas fronterizas con mayor dinamismo comercial en América del Norte, donde miles de personas cruzan diariamente por motivos laborales, comerciales y familiares, en un entorno donde la historia y la política continúan influyendo en la relación binacional.